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                               On the Road


Empezaré por decir que he ido a ver esta película con la más inmaculada virginidad.
Me explico: no he leído la novela, lo que siempre es bueno a la hora de opinar, ya que no limitan el juicio las ideas preconcebidas.
Obligado es decir que “On the Road”, novela de culto centrada en la década de los años cuarenta del pasado siglo, retrató de manera rompedora la que fue llamada ”generación beat”: jóvenes sedientos de libertad, viviendo el presente sin límite ni freno.
Desde que Coppola compró los derechos en 1979, han sido varios los guionistas y adaptadores de “On the Road”,pero aun anteriormente, en 1975, su autor, Jack Kerouac, propuso al idolatrado Marlon Brando el papel de Dean Moriarty ( en la película Garrett Hedlund), siendo el propio Kerouac quien se encargaría de dar vida en aquella ocasión a Sal Paradise ( Sam Riley en la película)
 Sin meterme en honduras y como simple espectadora,  diré que la cinta en sí, me ha  gustado en cuanto a la realización, el ritmo, que en ningún momento decae a lo largo de sus cumplidas dos horas  y, sobre todo, la impecable interpretación de todo el reparto, haciendo hincapié en Garret, Hedlund, magnifico en la composición de un tipo, amoral y tortuoso, al que convierte, sin serlo de guión, en auténtico protagonista de esta dura historia.
Se centra la acción en un viaje, que podríamos definir como iniciatico, por la América semi profunda, en compañía de un grupo de jóvenes que entran y salen de la historia, en busca de difuminadas e inciertas metas .
Si deseamos sacar una moraleja de esta amarga película, la encontramos dicha casi al término de la misma por uno de los personajes:
“He descubierto que al final del arco iris sólo hay mierda y pis”.

Cierto; nadie sensato esperaría encontrar al final del arco iris un regalado tesoro, máxime si,  como en el caso que  nos ocupa, son precisamente estos dos elementos, mierda y pis, los elegidos por el presunto “buscador” al hacer el equipaje.
Ignoro si es fruto de la adaptación cinematográfica, pero hay varias situaciones extremas que quedan en el aire y cuya resolución es, simplemente ,el subtítulo indicador del paso del tiempo.

En cuanto a nosotras las féminas…digamos que no salimos bien paradas según el concepto del escritor, que no me atrevo a calificar de misógino ya que, acaso, se limita a retratar el mediocre horizonte trazado por un colectivo determinado de mujeres de aquella época y, por qué no decirlo, no extintas aun.
En fin, película entretenida con valores humanos un tanto deleznables, basada en una novela con valores literarios, que pienso comprobar.
Advertencia para las feministas en ejercicio…¡puede que no os guste demasiado!

Amparo Pamplona
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